‘Sweet Tooth’: del pesimismo a la esperanza

30 junio, 2021Pedro de la Rosa Gil

Este artículo contiene spoilers

 

Hace unos días os comenté el cómic en el que se basa esta serie. Algunas historias comienzan por el principio, pero la historia de esta adaptación empieza aquí.

Después de una pandemia global, la historia de Sweet Tooth parecía perfecta para ser adaptada, pero también demasiado pesimista. Cuando todo este tiempo hemos estado escuchando mensajes de esperanza, de que todo iba a pasar pronto, de que debíamos aguantar… quizás una historia en la que un virus termina por exterminar a la raza humana tal y como la conocemos, dejando una nueva sociedad de híbridos apegados a la naturaleza tras de sí, no es lo que más pegue, o lo que necesitamos ver. Y es por eso que la serie da un giro total a esa idea y opta por una historia optimista, llena de esperanza e ilusión, y que termina por demostrarnos —aunque a medias tintas— que efectivamente, detrás de cada sacrificio hay una recompensa.

Empecemos por el bosque. Como os comenté en el texto anterior, en el cómic Gus tiene un padre fundamentalista y profundamente religioso, el cual se consagra a la fe tras descubrir el origen del virus: que este había salido de un laboratorio —o algo parecido, no voy a ser tan malo y destriparos las sorpresas que aún puede que lleguen a la serie—. Es un hombre triste, severo, que no quería la responsabilidad que le ha recaído, y que piensa que cuidar a Gus no fue una decisión suya, sino que Dios se lo había encomendado. En cambio, en la serie, tenemos a un personaje completamente diferente. Tenemos a un padre dedicado, que disfruta del tiempo con Gus, al que termina considerando un hijo real. Y no solo eso, sino que, en los flashbacks que tenemos en la serie, vemos que, aunque el niño le fuera entregado, él toma la decisión de cuidarlo y quererlo. Lo que en sus orígenes era una representación de que en los momentos de mayor dureza personal somos capaces de caer en los brazos de las respuestas fáciles, termina por ser una oda al amor y la esperanza —que dicho así suena un poco al «país de la piruleta» aquí, pero viendo la serie se entiende mejor—.

La historia de Gus no comienza con el pesar y la tristeza de muchos años viviendo en soledad con una persona que, más que tratarlo como su hijo, lo trataba como un paquete que tenía que cuidar y vigilar hasta que otro elegido de Dios se lo llevara —algo que se veía más adelante en el cómic, y que no voy a comentar más por si las moscas—, sino que empieza con una visión optimista del mundo, y con la ilusión y esperanza de un niño que ha vivido una infancia normal, hasta cierto punto. Con este simple detalle del comienzo, el mensaje de la serie, y la forma de comportarse del protagonista, cambia radicalmente, permitiendo que así se desarrolle la serie de la forma en la que lo hace.

Pero esto no es lo único que cambia del bosque, y es que el motor del viaje de Gus es diferente. En el cómic, Gus sabe que su madre está muerta, ya que la tumba se encuentra en el bosque, y entierra a su padre al lado de ella. En el medio de papel y tinta, Jepperd se lleva al pequeño Goloso para llevarlo a la Reserva, el lugar donde todos los híbridos viven en paz y armonía. Y podrías pensar ¿por qué esta motivación es más pesimista que buscar a su madre? Pero, para poder responderla, tendremos que avanzar un poco más. Aún así, recordad esta pregunta.

En la serie tenemos el mirador, donde Grandullón y Goloso se detienen a buscar comida y conocen a la familia que vive en él. Aquí vemos la primera interacción que Gus tiene con una madre, y le da alas —¿o cuernos?— para querer seguir adelante con su viaje. Recuerda las historias que su padre le ha contado de ella, lo buena persona que era, pero él no había visto nunca cómo una madre trata a un hijo. La serie no deja de darnos pequeñas alegrías que se van acumulando en un mundo decadente y perdido. La búsqueda de una madre es algo con lo que nosotros, como espectadores, nos vinculamos fácilmente. Vemos a la madre cuidando de su hijo, a Gus mirarlos como con anhelo, y nosotros recordamos nuestra propia familia y empatizamos aún más con el viaje que nuestro pequeño ciervo está emprendiendo.

Pero no es solo el sentimentalismo lo que elimina el pesimismo de la historia de Sweet Tooth. El cómic se mueve alrededor de muchos momentos grises —tirando mucho más hacia lo oscuro—. Jepperd lleva a Gus hacia la reserva, solo para que cuando lleguen veamos que este paraíso para híbridos nunca ha existido, sino que es un campamento militar liderado por el capitán Abbot —en la serie general Abbot, algo que comentaremos un poquito más adelante—. Allí Grandullón traiciona a Gus y lo cambia por el cadáver de su mujer, y conocemos una historia desgarradora sobre cómo la pareja había vivido el apocalipsis, algo en lo que no entraré en detalles porque seguramente tomen ciertas referencias para la segunda temporada. Sí, si comparamos los dos viajes, sin ninguna duda las aventuras que viven este dúo en busca de la madre de Gus es un camino de rosas.

Que el personaje de Jepperd sea intrínsecamente bueno en la serie, sin momentos en los que podamos dudar de él, sigue la misma estela de lo que ya veníamos comentando: la necesidad de crear un entorno esperanzador en mitad de esta catástrofe. La evolución que el personaje vive en el cómic aquí desaparece, para que este sea de este modo desde el principio, un personaje que se encariña con el híbrido y que está dispuesto a cualquier cosa por mantener ese rayo de esperanza que ha llegado a su vida, aunque quizás tarda un poquito en darse cuenta de lo que siente.

Pero siguiendo con las implementaciones de la serie, tenemos dos personajes completamente nuevos —a parte de la madre del cervatillo— y otros dos que sufren cambios mucho más radicales que Jepperd y el propio Gus. Empecemos por Oso.

Oso, y el Ejército Animal, tienen su referente en el cómic, aunque muy diferente. Lo que aquí es un grupo de niños que luchan por salvar a los híbridos, en el cómic es una secta que los veneran como deidades. La serie elimina por completo el enfoque religioso que encontrábamos en el cómic, así que era lógico que esta secta terminara por desaparecer, pero ¿por qué cambiarla por un grupo de huérfanos?

Bueno, siempre dicen que los niños son el futuro —o también «¿¡es que nadie piensa en los niños!?»—, así que supongo que poner en boca de las niñas el mensaje de que los adultos han destruido el mundo, y que ahora es el momento de una nueva generación que se centre en salvar el planeta, es lo más idóneo. O por lo menos mucho más que un grupo de adultos que crean una religión alrededor de los híbridos en un momento de desesperación al no comprender qué es lo que está ocurriendo con el mundo.

Además, Oso sigue la estela de otro de los nuevos mensajes que incluye esta adaptación: la familia. Todos los personajes han perdido a su familia, y encuentran en el viaje de Gus en busca de su madre una conexión con sus pérdidas. No sabemos qué ocurre con la familia de Jepperd, pero está claro que la perdió de alguna forma, los padres de Oso mueren y su hermana desaparece —aunque nosotros sepamos que estaba en la reserva—, etc. El grupo protagonista termina creando familia gracias a la esperanza que Goloso les transmite, porque es esta la que los hace querer continuar, querer seguir avanzando, y mejorar con respecto a lo que este mundo dejado de la mano de dios los ha forzado a convertirse.

El otro personaje original es Aimee, la creadora de La Reserva. Esta localización en el cómic no es más que un cuento para engañar a los híbridos y llevarlos a un campamento militar en el que los investigan para crear una cura, algo parecido a lo que vemos al final de esta primera temporada de la serie. No quiero sonar excesivamente redundante, pero bueno, ya os podéis imaginar por qué hacen que La Reserva sea un lugar real. El personaje de Aimee está para romper con la dinámica que habíamos estado viendo por parte de los adultos, que en su gran mayoría odian a los híbridos. Tenemos a una adulta que se siente más vinculada con los híbridos que con los propios humanos, algo que viene de su pasado como psicóloga tal y como nos muestra la serie. Es bastante simbólico, ¿no creéis? Una persona encargada de la salud mental de la población, que después de años de ayudar a la gente es incapaz de sentir una conexión con la sociedad en la que vivimos.

Pero toda historia necesita su villano, y en Sweet Tooth el villano principal es sin ninguna duda Abbot. Antes hemos comentado que en el cómic es capitán, pero que aquí es general. ¿Qué significa este cambio de título? En el cómic, Abbot no es más que un hombre con ansias de poder, que rige a su escuadrón con mano de hierro en la caza de los híbridos, y que lo que podríamos denominar como «una persona mala y retorcida desde que fue concebida». Pero su yugo no va más allá de su grupo. En cambio, en la serie llegamos a oír hablar sobre «la ley de Abbot» o «esta es la América de Abbot». El general simboliza al antiguo régimen, a la sociedad previa a la catástrofe, una figura de poder heredada que se niega a desaparecer. Abbot es el mal persistente del antiguo mundo, el cual sigue teniendo poder e influencia en la sociedad futura.

Y llegamos al último personaje cuya historia ha cambiado radicalmente: Aditya Singh. En el cómic este personaje tiene un mensaje mucho más crudo. Médico en India, termina emigrando a EEUU en busca de una vida mejor, pero al llegar al país de la libertad el estado le deniega la convalidación de su título y le impiden practicar la medicina, llevándolo a trabajos precarios con tal de tener un mínimo de ingresos. Pero esto cambia cuando el virus ataca, y el ejército decide aprovechar su titulación para ponerlo a cargo de experimentos totalmente macabros, pero sin ningún resultado real —en el cómic la vacuna que vemos en la serie no existe—. Lemire nos presenta a un personaje sin ningún tipo de moral, que justifica todas sus acciones con un «bueno, alguien tiene que hacerlo», y que no se piensa dos veces las cosas. No veremos su evolución hasta que no conoce la fe a través de la Biblia del padre de Gus, algo que le hace plantearse todas sus acciones pasadas y la clase de persona que quiere ser —una vez más, el tema religioso—.

Pero entonces llega la serie, y nos presenta a un personaje irreconocible de no ser porque comparten un mismo nombre. Singh es un hombre atento, cercano no solo con su familia, sino con sus pacientes, y lo más importante, es un hombre que cuestiona las acciones que tiene que hacer. Aunque, hasta cierto punto, es algo triste que deje de lado la crítica a la precariedad que los extranjeros viven en EEUU, el cambio del personaje sigue en consonancia con el nuevo tema que esta producción quiere tratar. Su historia es la de un hombre bueno rodeado de mal, y forzado constantemente a tomar decisiones difíciles. Es un personaje que busca siempre una salida buena, aunque el destino siempre lo termina obligando a que el mal que lo rodea gane.

Lo más curioso es que lo personajes que son buenos, y hacen acciones buenas, son aquellos que están alejados de la sociedad, aquellos que se han distanciado de los restos del antiguo mundo y han buscado una nueva solución al problema por el que el mundo pasa, como Oso, Aimee o los padres de Gus. En cambio, aquellos personajes que se aferran a la sociedad antigua son malos, o terminan influidos por el mal. Yo lo dejo ahí.

Sweet Tooth es una serie sobre un niño muy especial, un joven cervatillo que llena de esperanza a aquellos que lo rodean, y que rompe con lo que el viejo mundo quiere preservar. Tanto el cómic como la serie son obras altamente recomendables, y lo mejor es que sus cambios nos hacen disfrutar de ambas sin sentir que estamos viviendo la misma historia. Lo único que espero es que podamos seguir viendo crecer, física y emocionalmente, al pequeño Gus, porque la serie es, sin ninguna duda, una de las mejores adaptaciones de un cómic al medio audiovisual que he visto en los últimos años. Puede hasta que la mejor.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Artículo anterior Siguiente artículo