El poder de las historias
A un casi cuarentón como yo, que mira de reojo con nostalgia su vieja Master System, poco le sorprende ya en nuestra querida industria del videojuego. A estas alturas es prácticamente inevitable que las propuestas de gran presupuesto me provoquen menos que un bostezo, y que las oleadas de títulos indie del género viral del momento ya no despierten la misma emoción que en el pasado.
Es por esto que, cuando allá en 2022 un servidor no pudo evitar esbozar una sonrisa al toparse de casualidad con el primer anuncio de El Escudero Valiente, algo se encendió en mí. No en vano se trataba del primer título de All Possible Futures, un pequeño estudio de nuevo cuño capitaneado por James Turner, célebre por ser el primer artista occidental en diseñar Pokémon oficiales.
Monstruitos aparte, Turner me conquistó con su trabajo en HarmoKnight, una joya visual y musical lanzada en 2012. Por eso, al saber que estaba detrás del desarrollo de las aventuras de Jota y sus compañeros, mi expectación no pudo más que crecer. Y como no podía ser de otra manera, el resultado ha colmado con creces mi hype.
Un auténtico Héroe de Papel
El Escudero Valiente narra las aventuras de Jota, un espadachín que vive en las páginas de un cuento, salvando una y otra vez el reino de Moyo del malvado Gruñonzón. Pero cuando el villano rompe las reglas del relato, Jota es expulsado del libro y debe enfrentarse a un nuevo reto: recorrer el mundo real en 3D y su mundo 2D en paralelo.
La ruptura de la cuarta pared y la doble exploración son las claves de una premisa que sorprende desde su primer tráiler. Los escenarios ilustrados por Turner son una delicia, pero el entorno tridimensional también brilla con luz propia, con una estética cuidada que refuerza la propuesta jugable y narrativa.
En lo jugable, El Escudero Valiente es una aventura de acción y exploración con puzles, muchos de ellos centrados en la manipulación de objetos o del propio texto del cuento. Algunos acertijos permiten cambiar el mundo modificando palabras, una idea original y muy bien implementada.
A esto se suman minijuegos llenos de humor y sorpresa, que rompen la dinámica principal para aportar variedad. Desde combates rítmicos hasta pesca con las manos, estos segmentos, aunque irregulares, aportan aire fresco y diversión.
Pero la estrella del sistema jugable es sin duda el salto entre dimensiones. Jota puede pasar del 2D al 3D a través de portales, transportar objetos entre ambos mundos, y manipular el libro con guantes mágicos: volver atrás pasando páginas o inclinar escenarios para cambiar la escena.
Aunque estas ideas no siempre se explotan al máximo, la experiencia sigue siendo muy satisfactoria. Es cierto que jugadores veteranos pueden echar en falta un poco más de profundidad o reto, pero el juego prefiere ser accesible y encantador, algo que logra sin renunciar a su frescura.
Una experiencia de cuento
El apartado artístico es uno de los grandes logros del juego. James Turner da vida a un mundo lleno de carisma, tanto en el interior del libro como en la habitación tridimensional del mundo real. Cada rincón está lleno de detalles y amor por el diseño visual.
La música acompaña con temas entrañables, divertidos y memorables, que refuerzan la ambientación y merecen una escucha independiente.
El Escudero Valiente es una experiencia ligera, entrañable y muy bien diseñada. Ideal para jugar en familia, especialmente para padres que quieran compartir con sus hijos una aventura creativa, inspiradora y repleta de buen humor.
Tiene ese sabor a los Zelda cartoon de las portátiles de Nintendo, pero sin caer en la imitación: mantiene una identidad visual y jugable propia, gracias a su propuesta narrativa y a sus mecánicas bien integradas.
Quizás no sea el título más indicado para aquellos que busquen una experiencia profunda e intensa a los mandos de una consola, pero desde luego se trata de una aventura de exploración más que recomendable para todos los amantes, como un servidor, de los buenos libros, los buenos videojuegos y, en definitiva, las buenas historias.